17.10.12

Estrellas



Por Marta Celada

Me gusta el fútbol, como a la mayoría de los españoles. Me gusta porque me siento en el sofá, con toda la familia y amigos - esos que están desperdigados durante la semana - y gritamos como posesos al unísono. Estamos juntos. Y es que el fútbol, si algo tiene, es que une

Tengo un amigo del Barça. Al igual que ocurre con la teoría de los seis grados, creo profundamente que todos tenemos un amigo del Barça o del Madrid. El sábado vimos el partido de los culés contra el granáojú. Mientras disfrutábamos del juego a mi vena periodística tuvo que saltar - si alguien tiene un conocido periodista entenderá la manía de los de mi futuro oficio de buscarle a todo la relación con la actualidad - y me pregunté si en cinco años estaríamos aquí, todos, viendo jugar al Barcelona contra algún equipo "español". También me pregunté si el Sr. Rosell y el Sr. Mas compartían palco el sábado, al igual que comparten sus fantasías, y si esos que hondeaban la estelada en la grada también se pusieron la camiseta de la selección en el Mundial o en la Eurocopa.

La unión se encuentra en la estacada, de eso no hay duda, y ni el fútbol - me temo - va a ser capaz de auxiliarla. Así que... ¿Quién es Rajoy para "retener" a un pueblo que no se siente español? ¿Qué es el la Constitución, ese documento tan anticuado, y sus principios fundamentales para frenar los deseos de una nación? "Ningú", clama últimamente el Sr. Mas, y según él, de la misma opinión son la mayoría de los catalanes. No voy a dudar de la palabra de un visionario como el Presidente de la Generalitat - faltaba - y es por ello que sucumbiría a sus deseos si fuese presidenta del Gobierno... ¡Hágase el Referéndum, el Estado Federado o el lío ese de la reforma agravada de nuestra Pepa! Porque si la idea de España se está disolviendo como un azucarillo, que se disuelvan también las Cortes... total.

Supongo que solo de ese modo el President de Catalunya dejará de chantajear al Estado español, ese que según sus declaraciones "ya no siente como suyo". Supongo que cuando vea materializada su "quimera", cuando ampute un miembro importantísimo de España, cuando sus empresas tengan quiebras y su excelentísimo Barça no juegue en la liga española... supongo que en ese momento verá el pacto fiscal como un problema superficial y estúpido. Será como el adulto que trabaja de ocho a tres y echa de menos la escuela.

Quizá entonces luzcan dos estrellas, en su salón, un domingo dentro de unos cuantos años: la de los campeones del mundo y la de la nación estrellada.







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