FOTOGRAFÍA: JULIO CARBÓ
Por Marta Celada
Hoy es el día. Los catalanes votan a sus representantes en un
25 de noviembre que muchos califican como histórico. Mas parece el claro
vencedor de esta batalla electoral, según señalan las encuestas. Lo que no
aclaran los sondeos es la mayoría absoluta del líder de CiU. De los ciudadanos
catalanes y de su sentido de la responsabilidad y criterio depende un resultado
que es determinante, no únicamente para la historia de Cataluña, sino para la
historia del territorio español en su conjunto. Votar a CiU durante la jornada
es un acto irresponsable, un ataque a la democracia. Votar a Mas hoy es votar
un programa electoral basado en una quimera, en demagogia barata, una
estrategia electoral que insulta la memoria histórica de un país y que juega
con las emociones, dejando guardados en el baúl los derechos sociales de los
ciudadanos de Cataluña: derechos que deberían ser los protagonistas del
programa de cualquier partido político.
Muchas son las razones para descartar la
irresponsable opción de CiU y optar por otros partidos. En primer lugar, la
escandalosa política de recortes llevada a cabo en los últimos meses por dicho
gobierno, que afecta al sistema sanitario de la comunidad y deja a miles de
catalanes desatendidos. Por otro lado, la corrupción que salpica a dicho
partido, cuyos líderes cobraban comisiones ilegales. Recordemos al mismo
tiempo, que este partido se queja de la deuda de su comunidad, agujero al que
responsabiliza directamente al Estado Español. A este “robo” le ponen hasta un nombre
muy comercial: “el saqueo fiscal”. Parece que las manos largas de algunos de
los líderes de CiU van a tener también la culpa de que en la Generalitat falten
unos cuantos ceros, 42.000 millones de euros en concreto.
Hablamos pues de una doctrina, la que
predica Artur, que confunde la
proporcionalidad – justa por definición – con términos como el “robo” y el
“saqueo”. La doctrina mesiánica de Mas habla de 16.410 millones de euros en
perjuicio de la Comunitat, cifra
baremada sin tener en cuenta muchos otros factores y que supone una estrategia
más de la demagogia de principiante que practica. Él es un hombre capaz de
poner por encima de los tratados de la Comunidad Europea su afronta
independentista; un líder que ha basado su campaña electoral en la foto, la
polémica y en vender humo. Porque siento decirles, ciudadanos de Cataluña
favorables a la independencia, que lo que ha predicado el líder de CiU durante
estos meses se esfumará tras el horizonte del 25M. Tras la “frustración” vendrá
el victimismo. Y más tarde, más recortes y corrupción. Así que verán ustedes
que escogen.

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